Aprendizaje antes de nacer. Annie Murphy

Aprendizaje antes de nacer. Annie Murphy

¿Cuándo comienza el aprendizaje?aprendizaje

Se suele pensar que el aprendizaje comienza desde que el bebé nace, conoce a su madre, padre, entorno, etc. Pero en realidad no es así. Los bebés van aprendiendo desde el útero materno a medida que sus órganos se van desarrollando, la voz de su madre, sabores e incluso respuestas emocionales. Lo cierto es que resulta sumamente asombroso la forma en que los seres humanos se van preparando para su vida extrauterina.

Éste aprendizaje dejará una huella importante a partir de su nacimiento y en su vida posterior ya que le proporciona muchos elementos o información para su supervivencia. Por ejemplo, preferirá los alimentos que ha conocido a través del líquido amniótico porque le resultan familiares, la voz de su madre a otras voces,  etc.

La escritora científica Annie Murphy Paul habla de una nueva investigación que demuestra lo mucho que aprendemos en el útero -desde la impronta de nuestra lengua nativa hasta los que pronto se convertirán en nuestros alimentos favoritos.

En este documental, subtitulado, nos explica los interesantes hallazgos de su investigación que nos aporta una información sorprendente.

Si quieres ver otros vídeos documentales tienes el enlace aquí y aquí o en el buscador.

 

Liliana M. Lund

Padres con depresión postparto

Padres con depresión postparto

Los hombres también pueden sufrirlas
padres con depresión postparto

padres con depresión postparto

Los padres con depresión postparto o masculina, resultan más común que la depresión posparto femenina, aunque no se reconozca como tal. Esto lo explica Michel Odent en su libro “La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad”. Pero es que los padres suelen ser los grandes olvidados a la hora de los nacimientos o las pérdidas perinatales.

Según una investigación de la Escuela de medicina de Virginia en Norfolk, Estados Unidos, cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista Pediatrics, el 10% de los papás muestran signos de depresión postparto. El estudio indica que la depresión es producto de cuadros desarrollados como consecuencia de antecedentes de depresión, desacuerdos de pareja o problemas relacionados con lo financiero.

Algunos hombres tienden a sentirse “desplazados” durante las primeras semanas del postparto, tanto a nivel del cuidado de su hijo como en el trato con su pareja.  En la actualidad el rol masculino es más activo que en el pasado con respecto al cuidado de los hijos y se involucra mucho más. Al participar activamente, evita esos sentimientos de celos o desplazamiento y por otra parte es más capaz de comprender el estado anímico de la madre.

Es muy importante conocer la existencia de la depresión postparto y sus características, tanto en mujeres como en hombres. Cada padre debe tener presente que si su pareja sufrió depresión durante el embarazo, o en la primera parte del posparto, él mismo está en riesgo de sufrirla
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La Dr. Melrose, experta de la Universidad de Athabasca (Canadá), también ha estudiado lo padres con depresión posparto y ha dado con algunas herramientas para medir y cuantificar la patología, así como con algunos consejos para afrontar la situación:

  • Posiblemente se sienta desbordado entre el estado de la madre y a su vez, el bebé.
  • Resulta fundamental la comunicación, al igual que ante casi todos los demás problemas que surgen en la pareja. Se debe promover el diálogo acerca de todos los sentimientos incómodos que ambos experimenten: tristeza, ansiedad, irritación, ira, etc.
  • Además de las sensaciones, analizar también las actitudes que se salgan de lo normal en los hombres: conductas agresivas, discusiones, consumo de alcohol o drogas, etc. Pueden ser una consecuencia de la depresión posparto.
  • Es conveniente que los dos miembros de la pareja compartan las tareas que la llegada del bebé impone y que ambos conserven también sus espacios y momentos de descanso y cuidado personal. Por momentos, puede resultar difícil, ya que en los primeros meses el niño demanda mucha atención, pero hay que intentarlo.

Si se detecta un cuadro de depresión, se debe acudir a un profesional, que aplicará la terapia que considere más apropiada para su tratamiento.

Es bueno recordar también que un recién nacido implica muchísimos cambios, tanto en los aspectos biológicos y psicológicos como ser los cambios hormonales, la falta de sueño, etc. y que provoca sentimientos normales.

El “baby blues” es un estado de decaimiento o cierta tristeza normal en los primeros días/semanas y que revertirán en poco tiempo. No sucede lo mismo si se trata de una depresión postparto y requiere consulta especializada.

Liliana M. Lund

 

 

Testimonio de depresión posparto masculina.

Testimonio de depresión posparto masculina.

 

En esta oportunidad contamos con el relato de Manuel sobre la depresión posparto masculina, un trastorno muchas veces desconocido y padecido por bastantes hombres.

 

La historia de Manuel

depresión posparto masculina

 

 

Hola, yo quiero contarles mi disgusto, estoy sufriendo de depresión posparto y ¡me está afectando tanto!, nunca pensé que me pasaría a mi.

Mi mujer y yo estábamos muy ilusionados con el embarazo, disfrutábamos de cada momento juntos: ecografías, clases de preparación para el parto… Hacíamos planes para cuando naciera.

Todo empezó cuando mi esposa acudió a su cita normal con la ginecóloga, seria la ultima cita, la próxima seria en el hospital  para el parto.  De pronto me dicen que estaba internada en urgencias, eso fue un viernes para el lunes nació el bebé por cesárea. Esperé a la doctora para que me dejara entrar a presenciar el nacimiento de mi bebé, y me dijo que no, entonces sentí que todo se me venia abajo… Empecé a sentir tanta rabia y coraje de no poder estar con mi esposa y ver el nacimiento de mi bebé, tengo tanto enojo con la doctora! Le dije que nunca le perdonaría lo que me habia hecho. Perdí toda mi ilusión desde ese momento, dejé de disfrutar todo ni siquiera al ver al niño en la cuna  sentia nada…

 

Ahora no puedo dormir, a veces sueño que estoy en la sala de partos viendo al bebe nacer, y me despierto muy enojado, en mi trabajo me dicen que me veo muy triste, y cuando estoy en mi casa lloro como un niño sin poder parar. Siento celos de mi esposa, del niño…

Siento que perdí el vinculo que me uniría a mi y a mi hijo por el hecho de verlo nacer a la vida como me duele no haber cambiado las cosas mi esposa me cuenta lo que paso en la sala de partos y no veo nada que haya sido razón para no dejarme entrar me quitaron una parte de mi vida……mi derecho como padre a presenciar el nacimiento de su propio hijo, nunca voy a recuperar esa parte de mi vida, trato de formar parte en la vida del nino le doy de comer, lo baño lo pongo en mi pecho, hablo con él pero de la nada me viene el recuerdo y empiezo a llorar, ya tengo 4 semanas desde que pasó y no se me quita esto que siento.

Manuel

II Jornadas de Psicología Perinatal

II Jornadas de Psicología Perinatal

La Asociación Española de Psicología Perinatal, organiza la II Jornadas de Psicología Perinatal. En esta ocasión volverán a tener lugar en el Hospital de Torrejón de Ardoz en Madrid. El objetivo pretende la consolidación del conocimiento, investigación e intervención dentro de esta rama de la psicología.
El enfoque de la transición a la parentalidad abarcará dos perspectivas diferentes: la primera, el apego y la relación de pareja; la segunda, la maternidad y las disfunciones reproductivas.


Son jornadas destinadas a profesionales y estudiantes del campo de la salud mental: psicólogos y psiquiatras.

Para mayor información les dejo el enlace a la web
https://jornadasaepp2016.wordpress.com/

 

II Jornadas AEPP

Mi FIV, mi experiencia

Mi FIV, mi experiencia

En la siguiente entrada Mara comparte su historia de su enometriosis y como terminó viviendo un proceso de Reproducción Asistida. ¡Muchas gracias Mara!

Cómo llegué a mi Fertilización In Vitro :

 

FIV

Cuando tenía 12 años me vino la regla por primera vez, el dolor era insoportable ya desde esa ocasión.

A los 15 me detectaron un endometrioma (quiste de endometriosis, también llamados quistes de chocolate) bastante grande en el ovario izquierdo y el mes que cumplí 16 me operaron. Encontraron varios quistes de tamaño importante y para retirarlos tuvieron que quitarme también el ovario izquierdo casi por completo.
Después estuve con un tratamiento de hormonas masculinas que hizo que se me retirara la regla durante un año, así como que mis pechos dejaran de desarrollarse y empequeñecieran y que me saliera vello corporal en sitios que nunca había tenido. Tras el tratamiento me recetaron la píldora para “controlar la endometriosis” y con ella estuve durante años.
Con 23 años, en mi revisión rutinaria, me encontraron un nuevo quiste de 10 cms en el ovario derecho, así como adherencias y otras formaciones en muchos lugares: saco de Douglas, vejiga, trompas taponadas… Me volvieron a operar, pero esta vez sí respetaron mi ovario por completo.
Después de la segunda operación el tratamiento hormonal consistía en provocarme la menopausia para que de nuevo estuviera un año sin menstruar. Por supuesto ni qué decir tiene que los dolores insoportables siguieron acompañando a todas y cada una de mis menstruaciones siempre.
Me sometí a un primer tratamiento de FIV por lo privado que no funcionó. Más tarde, me llamaron de la Seguridad Social porque ya estaba disponible mi cita con Fertilidad. La doctora decidió que no me apuntaría en la lista de espera, sino que me haría el tratamiento directamente porque no se fiaba de que dos años después siguiera manteniendo mi útero.
En esa segunda F.I.V. me pusieron unas dosis hormonales tremendas, más del triple que al resto de mujeres que hacían el tratamiento a la vez, y me transfirieron dos embriones, uno de los cuales es mi hijo Javier (el otro no se implantó).
Las dosis hormonales tan grandes me provocaron una hiperestimulación ovárica que me tuvo el primer trimestre en reposo y bebiendo Aquarius (que por cierto odio, jeje), pero todo mereció la pena por tener conmigo el mejor regalo que la vida podía concederme: mi hijo.

Mara

Olivia.Testimonio sobre muerte perinatal

Olivia.Testimonio sobre muerte perinatal

La historia de Olivia

Esta entrada la ha realizado Alicia, madre de Olivia para compartir su dolorosa experiencia sobre muerte perinatal.

muerte perinatal

Cuando me quedé embarazada de Olivia mi propia inocencia y el silencio social en torno a la muerte perinatal me hicieron creer que no morían bebés sanos a término en el siglo XXI. Imaginaba que habría algunos pocos casos provocados por problemas congénitos o genéticos detectados durante el embarazo, como una malformación o un síndrome incompatible con la vida, o en el momento del nacimiento, por una negligencia o mala praxis. Sin embargo la realidad nos golpeó con toda su crudeza cuando Olivia, nacida a sus cuarenta semanas de gestación, tras un embarazo perfecto y muy controlado, murió en apenas tres días.
Hay accidentes obstétricos, imprevisibles, inevitables. Así son, en la mayor parte de los casos, la vuelta de cordón, la rotura uterina y la hemorragia fetomaterna. Olivia sufrió el tercero de estos accidentes intraútero. Sólo la falta o el enlentecimiento de los movimientos fetales dan la voz de alarma, pero cuando la tragedia ya se ha fraguado. Un caso como el nuestro, hemorragia fetomaterna masiva y aguda, sucede a 1 de 3000 nacidos aproximadamente. Dependiendo de la gravedad, hay bebés que sufren este accidente y consiguen superarlo y restablecerse sin secuelas, hay otros que salvan la vida pero con graves secuelas y hay otros como nuestra hija mayor, que mueren. Las estadísticas dejaron de ser sólo números.
Cuando abandonas el hospital con los pechos llenos, los brazos vacíos y el alma rota, la pérdida cobra realidad. De todo el proceso de elaboración del duelo hablo extensamente en mi blog, elplanetadeoliviayvioleta.blogspot.com. Es un largo camino, extremadamente doloroso el de ir pasando una a una las fases del duelo, con sus retrocesos y sus repeticiones. Un largo viaje sin retorno, pues nunca vuelves al punto de partida. Por el camino, vas mudando de piel, dejando atrás todo lo que ya no te sirve y creando un nuevo sistema de valores a los que aferrarte para no caer en el abismo.

En este proceso aprendes a encontrar presencia en lugar de ausencia. Luz en lugar de negro vacío. No se van nuestros bebés, puede que ya no los veamos ni los podamos tocar, pero siempre están con nosotros. La muerte perinatal suele estar rodeada de un silencio que agrava el dolor de los padres, pues como a todos los padres, a nosotros también nos gusta hablar de nuestros hijos y de algún modo parece que la sociedad no lo permitiese. Precisamente por este motivo decidí escribir mi blog y fue una forma de sanación que ha resultado beneficiosa también a otros.
El dolor es tan enorme a veces, tan indescriptible, que crees que nunca podrás recuperarte. Sin embargo el tiempo juega a nuestro favor y va atenuando el sufrimiento, muy lentamente. Ha pasado un año y medio y mi marido y yo hemos avanzado muchísimo, hemos crecido como individuos y como pareja y en el camino encontramos la suficiente fuerza como para que el amor venciese al miedo y volvimos a ser padres de una niña, Violeta, la hermana pequeña de Olivia.

El embarazo tras la pérdida es muy delicado a nivel emocional y se vive lleno de emociones entremezcladas. Violeta nos ha traído una alegría maravillosa, pero un hijo no sustituye a otro. Ambas tienen su sitio y ambas son amadas por igual, exactamente igual que hacen los padres con sus hijos vivos. Del embarazo y la maternidad tras la muerte del hijo anterior hablo también pormenorizadamente en mi blog.
También es cierto que, a pesar de la mejoría evidente, aún muchas veces los recuerdos y el dolor vuelven, tan intensos como el primer día. Lo que más duele recordar fue el tiempo que no pudimos pasar con Olivia en la UCIN debido a los protocolos establecidos por el hospital y que espero que pronto, con la labor de asociaciones como Umamanita, vayan modificándose. Perder a un hijo ya es lo suficientemente terrible, por favor no incrementen nuestro dolor incumpliendo la política de UCINs abiertas 24 horas para los padres.

Para superarlo no pedí ayuda. Leí mucho y me hice un viaje interior y mucha escritura, muchos diarios. En mi caso necesité mi propia elaboración y creo que fui a consultar en el momento justo, cuando yo sola encontraba dificultad. Cuando me quede embarazada, el miedo era muy grande y en el último trimestre fui a una psicóloga con quien hice sesiones de EMDR que resultaron positivas.

Alicia

elplanetadeoliviayvioleta.blogspot.com.

 

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