Características del duelo infantil

 

Hablar con los niñduelo infantilos de la muerte suele ser algo que a los adultos nos suele costar. Pero la muerte forma parte del ciclo de la vida y tarde o temprano será necesario hablar sobre éste tema. El duelo infantil, la forma en que los niños afrontan las pérdidas de un ser querido, va a variar según diversos factores.

La diferencias principales:
  • su edad,
  • de la etapa evolutiva en que se encuentre,
  • la actitud que prevalezca a su alrededor,
  • el tipo de relación que el niño haya tenido con el fallecido e incluso,
  • de su forma de comprender el mundo.

Suele ocurrir que los adultos traten de proteger a los niños del dolor de la muerte. Mientras que a los adultos el entorno les estimula a hablar y llorar para poder lograr comprender la pérdida, no se hace igual con los niños. De esta forma, nadie les ayuda a aprender a manejar sus sentimientos. Se llenan de temor porque no pueden reconocer referencias que les ayuden a procesar su duelo.  También se les impide ser conscientes de lo que ocurre y que sea válida la expresión de sus sentimientos. Es decir, para tratar de evitar hacer llorar al niño, o por no saber qué decir o cómo decirlo, los adultos no hablan con ellos sobre la pérdida. Sin embargo, al intentar proteger a los niños de los sentimientos de dolor, éstos quedan aislados y excluidos de un evento familiar importante.

En el duelo infantil, un niño necesita comprender lo que está ocurriendo y para ello, es necesario explicárselo con palabras que pueda comprender. Incluso en un nivel pre-verbal e intuitivo, perciben que algo anda mal pero no pueden validar estas percepciones. Y al igual que los adultos, necesitan que se les repita la información para poder asimilarla.

Al protegerlos de la realidad de la muerte también se les niega la realidad de la vida. Así también, la oportunidad de madurar y aprender a manejar este tipo de situaciones. Según sean procesados estos duelos, dependerá en gran medida la manera en que el niño  pueda manejar un nuevo enfrentamiento con la muerte en el futuro.

El momento evolutivo del niño:

Como referencia a lo esperable de su capacidad de comprensión:

  • En el niño pequeño, hasta los 5 o 6 años aproximadamente, la principal angustia que genera la muerte está relacionado con el temor al abandono o de ser separado de sus padres. Es vivido como con una sensación de separación  temporal porque aún no tienen conciencia de su carácter irreversible.
  • A partir de los 6 a los 12 años empiezan a comprender el carácter irreversible de la muerte. Suelen creer que el fallecido sigue viviendo en otro mundo
¿Qué se les puede decir?

Algunos hablarán del alma y es importante que cuidemos las expresiones para que el niño no busque algo intangible como el alma en un lugar físico y concreto, temiendo su aparición. Otra manera de responder podría ser:

“quedan las fotos, los recuerdos, todo lo que quienes le conocieron contamos de él, quedan los momentos compartidos junto a él y queda la marca que dejó en nuestras vidas”.

Resulta importante señalar que si los niños no preguntan sobre la muerte de un ser querido, no significa que no las tengan. Perciben que formular las preguntas abiertamente provoca angustia e incomodidad en los adultos de su entorno. El riesgo que conlleva no hablar, es que posiblemente aparezcan síntomas, tanto físicos como psíquicos, de distinta gravedad. La verdad por triste que resulte, es mejor que  ignorarla ya que puede resultar más nociva.

Liliana M. Lund

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