Importancia de la detección precoz de la depresión

 

efectos de la depresiónLa detección precoz de la depresión materna, la gran importancia que tiene, no es sólo por las consecuencias que tiene en la vida de la madre sino también en los niños, sus hijos. La madre puede generalmente, recuperarse muy bien, gracias a un tratamiento tanto médico como psicológico. Sin embargo, los efectos de la depresión materna en  los niños puede dejar huellas permanentes.

Cabe destacar que se trata de un trastorno bastante frecuente, especialmente en madres que carecen de apoyo suficiente, ya sea de su pareja o del entorno.

Una madre que sufre una depresión, dependiendo del grado de ésta, tendrá dificultades para relacionarse con el niño y le costará comprender sus necesidades. Si bien cada caso es diferente, por lo general, se encontrarán invadidas por sentimientos profundos de tristeza, culpa y de incapacidad para ser una buena madre o cuidadora de su bebé/niño. Pueden ser capaces de atender las necesidades básicas del bebé pero seguramente fallará en la interacción con él/ella. No sentirá suficientes deseos de hablarle, mirarle o jugar con él y todo esto es básico para el correcto desarrollo del bebé.

Sin embargo,muchas veces las depresiones pasan desapercibida para el entorno. Ven a los niños alimentados y aparentemente tranquilos pero la madre seguramente tendrá un aspecto desganado y probablemente descuidado, debido al decaimiento y apatía que la embarga. La tranquilidad que parecen tener estos niños, es en realidad un reflejo del estado de su madre, faltos de vitalidad y una muestra de desinterés por todo lo que le rodea. Por otra parte, es altamente posible que la madre sienta irritabilidad, falta de paciencia y sea incapaz de contener el llanto del niño lo que producirá un elevado nivel de cortisol (la hormona del estrés)

efecto de la depresión maternaDurante los 2 primeros años el desarrollo cerebral del bebé es enorme comparativamente al resto de su vida. De la interacción con su cuidador/madre, dependerá que se desarrollen las áreas del cerebro correspondientes a:

  • la empatía,
  • áreas afectivas,
  • coeficiente intelectual entre otras.

En la actualidad, los aportes de las neurociencias, permiten la comparación del desarrollo cerebral de los niños, mostrando diferencias significativas entre niños cuyas madres poseen depresión y las que no. Las áreas donde se muestra una diferencia más notable es en el hipocampo y la amígdala.

Otros estudios han mostrado que los individuos expuestos al maltrato y al trauma en la vida temprana tendrán un hipocampo más pequeño de adultos. Es interesante notar que eso mismo también se ha encontrado en las personas con depresión crónica y muchas personas deprimidas tienen elevados niveles de cortisol.

Aportes desde diferentes teorías psicológicas:

Desde la Psicología y el Psicoanálisis se han aportado numerosos estudios que muestran los efectos de la depresión materna con amplitud a lo largo de los años. Dichos estudios derivan tanto desde la observación directa de los niños como estudios retrospectivos a partir del análisis de adultos.

El bebé nace desvalido e incapaz de su auto conservación por lo que se encuentra a merced del adulto para su subsistencia física y emocional. Los estudios de René Spitz sobre depresión anaclítica de los niños, mostraron la fusión entre necesidad biológica y necesidad afectiva. Sus testimonios (desgarradores) describen como niños separados de sus madres, atendidos en  guarderías y alimentados correctamente, iban apagando su impulso vital, entraban en un llanto monótono y sin destinatario. Finalmente rechazaban el contacto humano primero y luego el alimento. La deprivación afectiva, parcial o total, llevaba a detenciones del desarrollo, propensión a contraer enfermedades y en los casos extremos, a rechazo total a alimentarse y a muerte por marasmo. Estos trabajos confirmaron empíricamente, por desgracia, la importancia de las relaciones afectivas tempranas y su incidencia en la salud y dieron empuje a un trabajo preventivo.

Los efectos de la depresión materna, pueden influir en el desarrollo del bebé tanto desde el punto de vista de la maduración psicomotriz como del desarrollo de la afectividad y la capacidad de relacionarse con estímulos exteriores y realizar aprendizajes.

El estudio del rostro de la madre como primer espejo es tomado tanto por Winnicott como por los investigadores de infantes. Winnicott (1971) encuentra que las madres que atraviesan procesos depresivos interrumpen el proceso de diferenciación (yo-no yo) y perturban la creatividad del niño. Encuentra que bebés que padecen madres disfuncionales presentan con mayor frecuencia:

  • enfermedades comunes,
  • cierto detenimiento en las adquisiciones del desarrollo psicomotor, del tono muscular, de la coordinación y
  • una posible alteración en la capacidad de disfrutar la experiencia corporal y la de ser.

Estos estudios son algunos ejemplos de los muchos que hay entorno a esta temática. Los efectos de la depresión materna, o persona que se ocupa del niño, son significativos y dejan secuelas que son importantes de tratar lo más temprano posible ya que en algunos casos pueden dar lugar a patologías severas.

Es que aquellas madres que posean una sintomatología de estas características, consulten a su médico que derivará a psiquiatría para recibir una medicación correcta y a un psicólogo para realizar una terapia.

Este tema no es sólo de incumbencia de la madre sino de toda la familia y su entorno.

Liliana M. Lund