Dos partos diferentes de una mujer – Testimonios

Dos partos diferentes de una mujer – Testimonios

Esta entrada es un relato sobre la vivencia de Ana en sus dos partos, una colaboración para la sección de Testimonios. ¡Muchísimas gracias Ana por compartir tu experiencia!

 

CÓMO DOS PARTOS EN LA MISMA MUJER FUERON NOCHE Y DIA

dos partosSi estás embarazada y más si es tu primer hij@ es muy probable que ya hayas buscado información acerca del parto, preparación al mismo y  te hayan contado muchas historias de cómo les ha ido a diferentes mujeres de tu entorno más cercano.

Cada una de nosotras lo vivimos de una manera muy diferente y cada parto cómo en muchas cosas más de la vida es diferente y único. Las emociones de una mujer a otra son diferentes en situaciones similares.

Gracias a la oportunidad que me ha brindado Liliana Lund, quiero contarte mi experiencia para compartir en voz alta cómo los he vivido yo, dado que es algo que pocas veces podemos expresar abiertamente.

Me presento, mi nombre es Ana, soy mamá de dos niños, el mayor tiene 5 años y el pequeño casi 15 meses.

¿Por qué para mí han sido noche y día mis dos partos? Te lo cuento a continuación

El primer parto lo comparo con la noche, por aquello de ser más oscura, más triste, porque me puse de parto o al menos rompí aguas sobre las 01.00 h de la madrugada….

Ingresé una mañana de sábado en el hospital, era un parto programado dado que yo estaba ya en la semana 41 y no había indicios de que fuera a dar a luz de otra manera. Este primer día de ingreso fue largo, llegué al hospital a las 8.00 h, tras los reconocimientos de rigor, tocamientos, medicamentos para provocar el parto, no se llegó a nada y me dejaron descansando en la habitación hasta el día siguiente que se suponía empezarían con oxitocina a primera hora de la mañana.

El personal sanitario que me tocó era un poco “despegado” y digo esto porque me sentía que era una exagerada por tener dolores, por pasar el rato desagradable que pasas mientras ponen los cables, que aunque es algo normal no dejaba de ser para mí algo “no agradable” después de llevar unas cuántas horas ya ingresada con diferentes tocamientos y revisiones varios, totalmente necesarias!

Yo me pregunto, ¿Tanto cuesta a un personal cualificado y preparado para esto ser un poco más cuidadoso?

No somos una más, somos seres humanos a punto de traer al mundo una vida nueva, merecemos respeto y cariño en esos momentos de incertidumbre, nervios, desconocimiento de lo que está por venir, de que va a pasar, con el anhelo de que todo vaya bien con nuestro bebé.

Aquellas que ya habéis tenido hijos me gustaría preguntaros, ¿Cómo os habéis sentido en esos momentos de exploración?, ¿Y, cuándo están preparando todo para el nacimiento?

Las horas fueron transcurriendo hasta que por fin llegamos a paritorio, me puse a empujar y el niño no salía, tras varios pujos, empezó a entrar personal sanitario en el paritorio, mi marido se marchó de mi lado, vi cómo un señor se subía encima de mí y apretaba mi barriga hacía abajo.

Ahora sé que es la maniobra de Kristeller

No entendía nada, fueron momentos de mucha confusión, con poca información para contarnos que estaba pasando, si era algo grave o no. No consigo recordar que sentía, creo que incertidumbre y confusión es lo que puede describir la situación, pero es cómo si mi mente me hubiera borrado cómo viví aquellos momentos. Nunca he sabido con seguridad porque necesitaron realmente fórceps, incluso las personas de más edad me contaban que eso era una “técnica” de hace muchos años que creían ya no se utilizaba…. Parece ser que sí, mi compañera de habitación también fue con fórceps su alumbramiento.

Siempre he dado gracias a Dios por el buen hacer de la ginecóloga, el niño nació bien apenas se le notaba una señal en un ladito de su cabeza, a mí me cosieron muy bien, no hubo ninguna complicación posterior, ¿Qué más podía pedir? Poco más que pedir, que siguiera siendo un campeón cómo lo estaba siendo desde el minuto 1 que estaba junto a mí en la barriga.

Pero……, cómo bien sabéis después de la noche viene el día….

Si, mi segundo hijo nació por el día. Me lo provocaron también pero en la semana 37 porque se dieron cuenta que tenía una importante dilatación de un riñón, tenía ya buen peso, y dónde mejor podían valorar dicha dilatación era fuera con ecografías al bebé.

Así fue cómo me avisaron que al día siguiente ingresaba para provocarme el parto. Hizo una exploración a conciencia la ginecóloga para que “aquello” empezara a ponerse en funcionamiento. Dolió, pero me sentí comprendida porque me dijo, “sé que es molesto y doloroso pero es para agilizar el parto, es posible que sangres durante el día de hoy, si fuera mucho te vienes rápidamente al hospital”.

¡Menuda diferencia! Si te explican las cosas con respeto, cariño, haciendo sentir que es algo normal lo que te pasa y que te “entienden” te ayuda a tranquilizarte y vivirlo con mucha más calma.

Así fue cómo ingresé una mañana de viernes a primera hora cómo en el parto anterior y a las 17 h nacía mi segundo hijo. En todo momento me hacían sentir “especial”, qué no era una más, qué estaban allí para acompañarme en este proceso, yo era la protagonista y ellas mis comodines.

¿Sabéis lo que les repetí muchas veces durante todo este tiempo que compartimos? Les di las gracias por el trato tan humano que estaban teniendo, por su respeto a mí, a mi circunstancia. Me hicieron sentir comprendida!! lo valoré mucho y aún hoy con estas sencillas palabras sigo agradeciendo su buen hacer, su profesionalidad, me transmitieron cariño, apoyo, humildad, ternura y pasión en su trabajo.

Mi conclusión tras parir dos veces y según lo vívido por mí, es pedir PARTOS MAS HUMANOS!!! Cómo mi segundo parto.

Si has llegado leyendo hasta aquí, decirte: ¡¡gracias!!

Te lo agradezco, no ha sido nada fácil para mí poner por escrito mis sentimientos, mis emociones y recuerdos.

Recuerda,¡¡todo irán bien!!

Un abrazo a todas-

Ana Díaz- Moreno

https://setumejorversion.wordpress.com/ (en proceso de actualización)

https://www.facebook.com/TU-MEJOR-Versión-Coaching-142359219261250/

https://www.linkedin.com/in/anadiazmoreno?trk=hp-identity-name

 

 

 

 

El puerperio y sus diversos miedos

El puerperio y sus diversos miedos


Cambios psicológicos que no esperamos con la maternidad: el puerperio nos sorprende

 

 el puerperio

Lo inesperado del puerperio

Nos preparamos para muchos cambios ante la llegada de un bebé pero hay un aspecto menos previsto de la maternidad: el puerperio. Los cambios implicados en la elaboración que implica el pasaje a la maternidad, el puerperio es la parte que trae consigo más temores y a veces miedos muy intensos.

Sobre muchas de las cosas con las que nos encontraremos al comenzar a transitar éste nuevo camino, ya teníamos alguna idea o  creíamos tenerla. Pero luego, frente a un recién nacido real y todos los cambios en nuestra vida cotidiana, todo se ve diferente.

En mi consulta psicológica, he visto muchas parejas de padres recientes, que se sienten solos o que sólo a ellos les toca vivir una serie de altibajos desconcertantes. Sin embargo,  son propios de la transición a la maternidad/ paternidad. De ahí la importancia de poner en conocimiento a los padres de algunos cambios psicológicos que están implicados en éste proceso. Éstos cambios, por lo general, comienzan a presentarse en el embarazo y después del nacimiento. Son producto de las llamadas crisis evolutivas.

El hecho de que la transformación biológica ocurra en el cuerpo de la mujer tanto en el embarazo como en el parto, posparto y la lactancia, centra como primordial la relación madre-hijo. De ella depende la subsistencia del nuevo ser y éste aspecto suele implicar procesos  más complejos que los vividos por el padre y que sean las madres, por tanto, las figuras predominantes en ésta temática. Por éste motivo, me centraré especialmente en la maternidad por más que se trate de la “pareja parental”.

Con la nueva maternidad, el puerperio se hace sentir de forma insospechada. Además de cuestiones sencillas para aprender a manejarse en aspectos del cuidado infantil, existen una serie de temores psicológicos propios de la nueva etapa evolutiva. Son temores que cuesta comprender cuando están ocurriendo. Habitualmente, en poco tiempo nos habremos hecho con los cambios y podremos disfrutar de ésta etapa más relajadas y con más confianza en nosotras mismas.

Temores habituales ante la maternidad:

Temor a no poder hacerlo bien

Por unos meses, especialmente el primero, puede que nos haga sentir agobiadas hasta que aprendamos a manejarnos mejor con las distintas situaciones, que el bebé duerma toda la noche, que va aumentando de peso, etc. Por debajo de todo ésto, lo que ocurre es que finalmente comprendemos un poco mejor lo que implica transformarse en madre.  Hemos asumido una gran responsabilidad con otro ser humano que dependerá de nosotras. Esto despierta el gran temor de si seremos capaces de hacer las cosas tan bien como para que la vida de éste nuevo ser se desarrolle felizmente.

Seremos madres toda la vida pase lo que pase y las 24 horas del día.

También descubriremos que tener ratos para nosotras mismas ya no resulta tan sencillo, por un tiempo necesitaremos elegir entre ¿me  ducho o duermo? mientras duerme el/la bebé. O que ya no podremos ni ir al baño sin estar con la puerta abierta cuando estemos solas… Nuestras expectativas y prioridades cambiarán mientras que las necesidades del pequeño/a irán por delante.  Durante un tiempo, dejaremos de plantearnos leer un libro y agradeceremos que una película se pueda retroceder. Conviene intentar tener presente que la paciencia y el humor son grandes aliados, es algo pasajero.

Aprender a descifrar las demandas constantes del nuevo integrante y cómo satisfacerlas, llevará un tiempo.  A su vez, el tiempo variará según cada bebé y cada mamá, así como de cada entorno. Aunque nos pueda resultar agotador y a veces desesperante, lo cierto es que pronto nos iremos haciendo con el tema. Iremos descubriendo lo que nos trata de comunicar cuando llora y que ésta es la única vía que tiene para hacernos saber que algo le está pasando. Antes o después, la comunicación será más sencilla. Saber que no comprender todo inmediatamente, no implica que seamos malas madres, facilitará la comunicación.

Los bebés necesitan sentirse acompañados, se asustan mucho y a ellos el cambio en su forma de vida, también les cuesta adaptarse. Para éstas cosas es bueno tener presente que no hay nada tan beneficioso para ellos como el piel con piel. Y resulta muy positivo para ambas partes. Los bebés necesitan volver a escuchar el corazón de su mamá, oler su piel y sentir que está cerca.

Comprender que dejamos atrás nuestro lugar de hijas e hijos

El cambio de rol* que implica el pasaje a la maternidad requiere ciertos ajustes. Por ejemplo, durante el embarazo los cambios pasaban por la mamá, sobre cómo estaba, cómo se sentía, etc.. Durante los meses del embarazo se han sentido especiales y el centro de atención.  Después del parto en cambio, el recién llegado acaparará toda la atención del entorno. Es un hecho que puede provocar que muchas madres se sientan relegadas e incluso obviadas. Son sentimientos normales y pasajeros al producirse el pasaje para asumir su nuevo lugar, su nuevo status*.  Luego, se podrá vivir con orgullo cada aspecto de nuestro hijo/a y se irá abriendo el camino de las vivencias maternales. En síntesis, al asumirnos madres, iremos poniendo al niño por delante nuestro.

Miedo a transformarnos en nuestra madre o padre.

Durante la preparación que implica la nueva maternidad, el puerperio es el menos esperado. Frente a la nueva realidad, solas junto a ese pequeño ser, nos vemos “madres”, lo que remite a nuestra madre. La paternidad tiene el curioso poder de despertar muchos sentimientos y experiencias de nuestra infancia. Tanto para la nueva madre como para el padre. Según hayan sido las respectivas vivencias con las figuras parentales durante el desarrollo, puede despertarse el temor de “ser ellos” o cómo ellos. En ocasiones, ese temor, puede provocar diferentes grados de malestar o angustia. A medida que vayamos comprendiendo que el  cambio de status no implica repetición,  iremos forjando nuestra propia modalidad parental. Es verdad que cometeremos aciertos y errores, pero serán “nuestros”. Entonces, la transición será más sencilla.

La transición también la viven los abuelos

Éste aspecto suele ser más notable para la relación entre mujeres ya que están culturalmente más vinculadas a la crianza. Resulta positivo recordar, que para quienes se transforman en abuelas, también implica un cambio de status y rol. Ellas también deberán aprender. Acostumbradas a criar a sus hijos, a velar por ellos, ahora deben apartarse. Deberán dejar espacio para que surja esta nueva madre, respetar sus decisiones y formas de resolver  la nueva relación familiar. Además, tratar de no dar consejos que no fueron pedidos y brindar la mayor ayuda posible. Por otra parte, será un momento muy propicio para intentar subsanar aspectos del pasado en la relación madre-hija. Será una  gran oportunidad de brindar apoyo, ayuda y cariño. Es importante porque  es un momento en que las nuevas madres se sienten muy vulnerables y confundidas.

Por último, hay que recordar que TODAS las mamás pasan en mayor o menor medidas por éstos temores.

Definiciones:

*Status: Se refiere al lugar que ocupa una persona en un grupo. Una persona puede tener diferentes status, por ejemplo: padre de familia, empleado, etc,

*Rol: Se trata del comportamiento esperado de acuerdo al status que ocupa dentro del grupo.

Liliana M. Lund

Padres con depresión postparto

Padres con depresión postparto

Los hombres también pueden sufrirlas
padres con depresión postparto

padres con depresión postparto

Los padres con depresión postparto o masculina, resultan más común que la depresión posparto femenina, aunque no se reconozca como tal. Esto lo explica Michel Odent en su libro “La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad”. Pero es que los padres suelen ser los grandes olvidados a la hora de los nacimientos o las pérdidas perinatales.

Según una investigación de la Escuela de medicina de Virginia en Norfolk, Estados Unidos, cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista Pediatrics, el 10% de los papás muestran signos de depresión postparto. El estudio indica que la depresión es producto de cuadros desarrollados como consecuencia de antecedentes de depresión, desacuerdos de pareja o problemas relacionados con lo financiero.

Algunos hombres tienden a sentirse “desplazados” durante las primeras semanas del postparto, tanto a nivel del cuidado de su hijo como en el trato con su pareja.  En la actualidad el rol masculino es más activo que en el pasado con respecto al cuidado de los hijos y se involucra mucho más. Al participar activamente, evita esos sentimientos de celos o desplazamiento y por otra parte es más capaz de comprender el estado anímico de la madre.

Es muy importante conocer la existencia de la depresión postparto y sus características, tanto en mujeres como en hombres. Cada padre debe tener presente que si su pareja sufrió depresión durante el embarazo, o en la primera parte del posparto, él mismo está en riesgo de sufrirla
.

La Dr. Melrose, experta de la Universidad de Athabasca (Canadá), también ha estudiado lo padres con depresión posparto y ha dado con algunas herramientas para medir y cuantificar la patología, así como con algunos consejos para afrontar la situación:

  • Posiblemente se sienta desbordado entre el estado de la madre y a su vez, el bebé.
  • Resulta fundamental la comunicación, al igual que ante casi todos los demás problemas que surgen en la pareja. Se debe promover el diálogo acerca de todos los sentimientos incómodos que ambos experimenten: tristeza, ansiedad, irritación, ira, etc.
  • Además de las sensaciones, analizar también las actitudes que se salgan de lo normal en los hombres: conductas agresivas, discusiones, consumo de alcohol o drogas, etc. Pueden ser una consecuencia de la depresión posparto.
  • Es conveniente que los dos miembros de la pareja compartan las tareas que la llegada del bebé impone y que ambos conserven también sus espacios y momentos de descanso y cuidado personal. Por momentos, puede resultar difícil, ya que en los primeros meses el niño demanda mucha atención, pero hay que intentarlo.

Si se detecta un cuadro de depresión, se debe acudir a un profesional, que aplicará la terapia que considere más apropiada para su tratamiento.

Es bueno recordar también que un recién nacido implica muchísimos cambios, tanto en los aspectos biológicos y psicológicos como ser los cambios hormonales, la falta de sueño, etc. y que provoca sentimientos normales.

El “baby blues” es un estado de decaimiento o cierta tristeza normal en los primeros días/semanas y que revertirán en poco tiempo. No sucede lo mismo si se trata de una depresión postparto y requiere consulta especializada.

Liliana M. Lund

 

 

Dr Nils Bergman y la madre canguro

Dr Nils Bergman y la madre canguro

Los beneficios del piel con piel. Conferencia del Dr Nils Bergman.

 

Dr Nils Bergman

Beneficios del Piel con piel

El Dr Nils Bergman explica en ésta conferencia, cómo es el proceso de lactancia mamífera (video al pie de la entrada). Es el cerebro del recién nac¡do el que va a desencadenar el amamantamiento, forma parte de nuestra programación genética.

La necesidad de estar piel con piel con su madre hace que al separarse de ella, se desencadene un estado de angustia que pondrá en marcha un proceso de supervivencia. Sin su madre pierde el habitat necesario para estar a salvo. Se desencadena con esa angustia y desesperación, una gran cantidad de hormonas del estrés, el cortisol, dañinas para el cerebro del bebé.

Los beneficios del estar piel con piel son tanto para la madre como para el bebé

Explica también la sincronía térmica y la importancia del piel con piel. El cuidado piel con piel para la madre también es muy positiva, especialmente en los nacimientos prematuros sintiendo que puede seguir protegiendo a su bebé. En este tipo de nacimientos, las madres se suelen sentir desconcertadas y hasta culpables por no haber podido llevar el embarazo a término. Por ese motivo, al ver que pueden seguir proporcionando su cuerpo para el cuidado de su bebé, se siguen sintiendo necesarias para su hijo. Se ha demostrado que la madre canguro suele ser la mejor forma para ayudar a un recién nacido prematuro incluso siendo muy pequeño. Su contacto, su olor y su voz resultan altamente beneficiosos para la salud del recién nacido.

Si bien éste método ha sido sumamente difundido, en muchos centros sanitarios no termina de incorporarse pese a sus conocidos beneficios, especialmente con bebés prematuros. Es posible que los temores médicos por la salud del neonato dificulten la aceptación del método en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales.

El Dr Nils Bergman es pediatra y neonatólogo, afamado por su dedicación como neuropediatra perinatal. Resulta muy agradable e instructivo, escuchar la explicación de todo el proceso por él mismo. Espero que disfruten del video.

Liliana M. Lund

La mirada del recién nacido

La mirada del recién nacido

Es una mirada única, profunda e irrepetible

 

mirada RN

Uno de los temas más fascinantes es el de la mirada del recién nacido. Se trata de una mirada única, profunda y conmovedora. Hasta hace un par de décadas atrás, las madres hablaban de esa mirada tan especial desde su intuición maternal asegurando que sus bebés las veían. Pero por aquellos tiempos, la ciencia lo negaba, así como las sonrisas, que eran sólo un reflejo. Pero esas mamás lo sabían, como tantas cosas, desde su saber de madre y estaban en lo cierto. Un motivo más para para confiar en esa intuición maternal, ese saber que es producto de esa conexión simbiótica y profunda entre dos seres.

El pediatra francés Dr. Marc Pilliot ha escrito un interesantísimo artículo sobre éste tema. Él considera que con la “primera mirada” del bebé recién nacido nos situamos de lleno en tres dimensiones: lo somático o biológico; lo emocional y psicológico, y también en lo espiritual o de búsqueda de sentido. Evidentemente, se necesita un soporte somático que se ha desarrollado durante toda la vida embrionaria y fetal, pero esa mirada nos sumerge bruscamente en una fortísima emoción y su intensidad se acerca al misterio, incluso a la espiritualidad.

Es una mirada “fundadora”. Por ese motivo, propone llamarla “Protomirada” (del griego prôtos = primero) para transmitir por un lado que se trata efectivamente de la primera mirada y, por otro, que esa mirada es distinta de todas las que vendrán después: las miradas de los días siguientes al nacimiento serán a menudo muy intensas, pero no dejan de ser miradas de atención, de observación, de asombro, y ninguna tendrá la fuerza de esa mirada de los primeros minutos en que se establece el vínculo.

El mundo del que proviene el bebé se caracteriza por la completud de un sistema interactivo donde no le faltará nada, desconocerá el hambre, la soledad o el silencio. El desarrollo sensorial del bebé antes de nacer, le permite estar “conectado” con su madre: su voz, los latidos del corazón, los sonidos exteriores o los ruidos intestinales. Los ojos están operativos desde antes del nacer. Lo humano comienza antes del nacimiento y el recién nacido llega al mundo con rastros mnemónicos, con una historia y una experiencia ya memorizadas. Antes de nacer el feto encuentra su universo y se impregna de él. El nacimiento representa pues una ruptura: todo cambia y hay que volver a empezarlo todo, a pensarlo todo.

El recién nacido tendrá que aclimatarse a la vida en otro mundo. Su cuerpo se acomoda fácilmente gracias a sus sistemas fisiológicos de adaptación. Pero la mente del feto, que ha conocido la totalidad original de la que procede y de la cual se ha visto bruscamente arrancado, “grita” de miedo (o de protesta) por la pérdida de su mundo original. Según Pilliot, tal vez sea ése el origen del llanto en el momento del nacimiento. Ningún otro mamífero llora de ese modo; no se trata entonces de una adaptación respiratoria como se suele creer.

mirada recién nacido

Será la madre quien instaure una continuidad, una coherencia entre los dos mundos. Ella puede mostrarle el camino, pues ha llevado en sí el universo anterior de su hijo, pues ella misma ha vuelto a su propio mundo fetal durante el embarazo, por su propia memoria corporal. Y la sensorialidad le abrirá las puertas. Los sentidos indican una presencia. Gracias al cuerpo de su madre y pegado a él, piel con piel, el recién nacido volverá a encontrar el tacto, el envolvimiento, los olores, los sabores (el calostro tiene el mismo sabor y olor que el líquido amniótico), la voz, los ruidos respiratorios, el ritmo del corazón… El recién nacido descubre entonces el mundo como forma nueva de su mundo anterior. La vista, la mirada traerán informaciones inesperadas y darán sentido a todo ese desbarajuste. Ese elemento es fundamental: representa el paso del nacimiento-parto al nacimiento psíquico. Todo adquiere “significado”.

¿Por qué decimos que esa mirada es única y que ya no volverá a mirar así?

Porque esa mirada se produce en un momento muy particular que tiene lugar ni bien se produce el parto (normal, fisiológico y sin contratiempos), y que dura entre una y dos horas . Durante éste tiempo el índice de catecolaminas* es 20 veces mayor que la de un adulto en reposo. El bebé está en un estado de vigilia tranquila y alerta que favorece el aprendizaje y la adaptación.

Es el momento de los padres de descubrir cómo es su hijo/a así como para el bebé de reencontrarse con olores y sabores conocidos ya que el calostro sabe igual que el líquido amniótico. Así, descansando sobre el pecho de su madre, irán creando juntos ese vínculo fundamental y de conocer a esos seres que intuía y que forman parte de su nuevo mundo.

*catecolaminasson hormonas producidas por las glándulas suprarrenales.  Son secretadas en la sangre cuando una persona está bajo estrés físico o emocional. Las mayores catecolaminas son: dopamina, norepinefrina y epinefrina (que solía llamarse adrenalina).

Artículo: Dr. Marc Pilliot, “Le regard du naissant”

Liliana M. Lund

La maternidad era esto…y yo no lo sabía!!

La maternidad era esto…y yo no lo sabía!!

  ¿Qué sabes sobre los cambios emocionales que acompañan el transformarse en padres?

maternidad feliz acontecimiento

Un feliz acontecimiento

Resulta bastante frecuente encontrarnos en la consulta con madres primerizas que se lamentan de no haber sido mejor informadas o de no estar  mejor preparadas para lo que les deparaba el proceso de transformarse en madre. Tanto durante el embarazo, el parto o las primeras semanas después de nacer el bebé, implican muchos cambios.

La paternidad en sí es un acontecimiento importante en las vidas de las personas, más allá de sexos o roles y que traerá aparejado un indispensable salto evolutivo, se pasa de hijos a padres. Sin embargo, y a diferencia de los hombres, son las mujeres quienes vivirán en primera persona , en vivo y en directo, el milagro de la vida. Ellas pondrán sus cuerpos para albergar y cobijar  nada menos que a otro ser humano.  Son vivencias trascendentes que nos transforman, nos harán crecer, cambiar algunas cosas como la manera de ver la vida o las prioridades del día a día. Pero también implican temores de diferente índole.

Por este motivo es importante realizar los cursos de preparación al parto y/o de posparto ya que despejarán dudas y permitirán ir aumentado la seguridad en nuestras capacidades de gestar, parir y criar a nuestro bebé.

Análisis del trailer:

Quería compartir con vosotros en este artículo, el trailer de una película francesa que se acerca a la experiencia materna sin eludir los miedos o la soledad que pueden presentarse en el embarazo y la crianza, ni reproducir la habitual dicotomía de la buena y la mala madre. Se centra en la experiencia materna desde su propio punto de vista, es por lo tanto un acontecimiento cinematográfico destacable. La película gira en torno a las experiencias de una madre y un padre primerizos que ven sus vidas alteradas por la llegada de su hija. “Éramos felices y estábamos enamorados. No había nadie más en el mundo”…

El film se estructura en tres etapas, coincidentes con las fases de la maternidad: embarazo, parto y primera crianza o enfrentamiento a un nuevo universo vital. El embarazo y sus molestias lógicas se tratan con humor y comicidad en el cine. Comparte lugares comunes como los vómitos, la resistencia al cambio físico, las alteraciones y los bruscos cambios de humor o la sensación de no controlar su cuerpo. La protagonista también muestra una rebeldía como un rechazo a esa idea homogénea y despersonalizada de la mujer embarazada que se define en tanto que futura madre y no mujer.

La maternidad es un estadio lleno de problemas emocionales que exige ubicarse en una vida en la que el bebé es el centro. Los problemas físicos que la película expone no son pocos: estrías, problemas con el perineo, hemorroides, dificultades a la hora de mantener relaciones sexuales. El amor absoluto, la fusión con otro ser, de la que la protagonista habla, no son suficientes para llenar el vacío que le ha producido el nacimiento de su hija. Tampoco son suficientes para renunciar a tu proyección profesional.

Películas como Un feliz acontecimiento, exponen la realidad de la maternidad desde múltiples puntos de vista permitiendo analizar sus diferentes aspectos desde una óptica diferente y en la que se trata de exponer una maternidad realista y no idealizada.

Liliana M. Lund


Pin It on Pinterest