En esta entrada contaremos con un nuevo e interesante tema. Se trata del Testimonio de Rosanna Porro que nos relata su experiencia y vivencias, tanto suya como de la familia. En muchos sitios podemos leer sobre los partos prematuros así como de los beneficios del método madre canguro o piel con piel. Sin embargo, son pocas las oportunidades de leer de primer mano com es enfrentarse a una situación semejante.

¡Muchas gracias Rosanna por compartir aquí tu experiencia y ayudar a otros!

 

Mi experiencia con una bebé prematura y el método madre canguro

 

En primer lugar muchas gracias Liliana por extenderme la invitación para contar mi experiencia del nacimiento de mi hija prematura.

Me  llamo Rosanna Porro soy titulada en educación infantil, una apasionada de la puericultura del recién nacido, autora del blog www.babyrosy.com desde el cual ayudo a las mamás a preparar la llegada de su bebé, y a disipar las dudas que surgen acerca de su crianza, compartiendo tanto mi vivencia personal con mis hijos, como también información de otros profesionales.

Soy mamá de dos hermosos hijos, mi hijo mayor nació pasando las 40 semanas y mi hija menor nació prematura, con 33 semanas casi y media, pesando 1700 gramos. En esta ocasión, compartiré la experiencia de mi hija menor llamada Melissa, aunque ya han pasado algunos años cada vez que tengo que hablar de este tema no deja de hacerse un nudo en mi garganta.

A diferencia de muchos padres que han tenido un bebé prematuro de forma sorpresiva e inesperada ¡Yo supe en todo tiempo que mi hija no iba a nacer a término! Sería una bebé prematura…

A partir de los tres meses de gestación yo comencé a tener pérdidas y contracciones muy seguidas. Los médicos me mandaron quietud absoluta porque había riesgo de que se me abriera el segmento de la cesárea anterior. Ésta tenía que medir 2 centímetros y apenas medía 2 milímetros. Esto quería decir que se podía abrir en cualquier momento y podíamos perder la vida tanto mi hija como yo, por lo cual el embarazo no iba a prolongarse hasta el final.

Fueron meses de incertidumbre y sentimientos de culpa. Ninguna mamá cuando está esperando un bebé piensa que su embarazo va a ser de esta forma. Al cabo del quinto mes, comenzaron a darme unos inyectables para madurar sus pulmoncitos. Yo tenía a mi otro hijo con apenas tres añitos, así que las cosas no eran tan sencillas. Si bien estuve cuidada y cobijada por la familia tuve que inventar y hacer diferentes cosas para distraerme y que la espera no fuese tan dura. Como me encanta enseñar y mi hijo era en esos momentos mi único alumno, aunque tenía que estar lo más quieta posible, mi cabeza iba a mil por hora. Le daba manualidades para que hiciera, leíamos, cantábamos, realicé crochet, tejido a dos agujas y diseñé todo el ajuar de la bebé de una medida especial para su llegada.

A pesar de la quietud realizamos estimulación prenatal.

Ya con mi primer embarazo, junto con mi esposo, habíamos estudiado acerca de la importancia de la estimulación prenatal. Al ser cantautora y amar la música, sabía la importancia que ésta tiene en el desarrollo a nivel cognitivo y emocional. Pero con él pude realizar diferentes ejercicios porque podía moverme de forma sana y libre.

En este caso al tener que estar quieta, adaptamos las diferentes formas de estimular a la bebé y lo hacíamos en familia. Teníamos la costumbre cada día, al llegar mi esposo del trabajo, de realizar los tres juntos diferentes formas de vincularnos con la bebé.

¡Aquello era mágico, especial! Cuando mi hija escuchaba la voz de su padre comenzaba a moverse sin parar, cantábamos canciones de cuna y también las canciones que le estábamos enseñando a su hermano. Acariciábamos la pancita transmitiéndole nuestro amor y mi hijo, apoyaba su cabecita una y otras vez hablándole sin parar a su hermanita.

Todo esto me hizo tener seguridad porque habíamos logrado un vínculo muy especial con mi hija. Pero debido a las contracciones que no paraban (a pesar de la quietud absoluta) decidieron internarme a los seis meses de gestación. Para mi, esto fue algo muy doloroso porque ya no podíamos tener en familia la conexión y el contacto continuo que se logra en la intimidad del hogar. Y por supuesto, sufría pensando en cómo lo estaría pasando mi querido hijo y mi esposo al no tenerme a su lado en casa.

Pasé casi un mes entero en el hospital y a las 33 semana casi y media, debido a que las contracciones eran muy seguidas, el médico decidió realizar una cesárea de urgencia. En ese momento te sientes indefensa y asustada, pero algo adentro mío me decía que mi hija iba a estar bien y aunque yo deseaba tenerla más tiempo adentro mío, ella tenía que nacer.

Inmediatamente después que nació la llevaron a la UCIN (unidad de cuidados intensivos neonatal)

Al mismo tiempo que escribo esta líneas no puedo dejar de pensar en mi esposo, por un lado yo estuve muchas horas para recuperarme en la sala de operaciones y por otro lado su hijita estaba en la incubadora y no la podía siquiera sostener en sus brazos.¡Sé que lo pasó muy mal, pero en todo momento él fue un apoyo muy grande para mi!

Durante todos esos meses no pude sacarme de la cabeza que mi hija podía nacer con algún problema físico o alguna dificultad por ser prematura.

¡Gracias a Dios ella nació sana y fuerte! Y como todo bebé prematuro, con un espíritu valiente y luchador, peso 1700gramos y fue aumentando paulatinamente de peso, siendo que todos los prematuros en lugar de subir bajan.

Cuando la vi por primera vez la impresión fue muy grande, ella tenía cables por todos lados y una sonda en su naricita por la cual era alimentada.

Sólo podía tocarla y hablarle a través de las ventanas de la incubadora.

Durante unos días yo no la pude siquiera sostener en mis brazos, y estaba muy consciente que una forma de ayudar a mi hija era alimentándola con mi leche. Por eso, a partir del momento que me sentí con un poco más de fuerzas después de la operación, comencé a utilizar un extractor de leche para poder sacar apenas unas gotas de calostro.

Plasmar en un papel el dolor y la impotencia que te causa ver a un bebé en estas condiciones es muy difícil. Sólo aquellos padres que viven esto pueden entender lo mal que se pasa, mi bebé estuvo pocos días allí pero hay bebitos que están meses en la UCIN luchando por sus vidas y esto es algo realmente abrumador y triste de ver.

Comienzo  a practicar el método madre canguro.

Después que mi hija salió de peligro, los médicos autorizaron que podía llevar adelante el método madre  canguro. Para mi fue un milagro, después de varios días de espera, podía por primera vez acunar a mi bebé en mi pecho.

Al principio, más allá de mi deseo tuve miedo, porque mi hija tenia muchos cables, además la sonda y yo temía que se le fueran a desprender.

Tuve que aprender poco a poco a llevar adelante el método canguro debido a estas circunstancias.

El método madre canguro surgió en Colombia, de la mano de los médicos Reyes y Martínez, que por falta de incubadoras vieron a bien colocar al bebé en el pecho de su madre. Pudieron observar que estos bebés evolucionaban de forma más efectiva y rápida que los bebés que estaban en la incubadora.

El método consiste en poner al bebé en contacto piel con piel sobre nuestro pecho y tenerlo allí la mayor parte del tiempo posible, pudiendo participar el padre o el familiar que nos esté acompañando.

Los beneficios de este método son los siguientes:

  • disminuye los niveles de estrés en el RN, por la disminución de cortisol en sangre,
  • facilita la regulación térmica, lo que disminuye el consumo energético, disminuyendo el riesgo de hipoglucemia y mejorando la adaptación metabólica, tiene un efecto favorable en el proceso de vinculación madre-recién nacido,
  • disminuye el tiempo de llanto del RN,
  • provoca menor ingurgitación mamaria y menor grado de ansiedad en la madre,
  • favorece el agarre correcto al pecho,
  • aumenta la frecuencia y la duración de la lactancia maternal.

Está demás decir, que si bien el método canguro es beneficioso para todos los bebés, hay ocasiones según la evolución del niño y de la madre, que no se puede realizar hasta pasado el peligro.

Cuando nos dieron el alta, seguimos un mes durante las 24 horas del día practicando este método. Mi hija tenía que terminar de crecer y desarrollarse y la mejor forma de hacerlo era teniéndola en contacto piel con piel.

Creció de forma maravillosa y aunque los comienzos no fueron fáciles, logramos tener una Lactancia materna exitosa y exclusiva.

Hoy disfruto aconsejando y estimulando a las mamás que están pasando por esta experiencia, a que puedan tener confianza y fe para seguir adelante.

Para los padres que de repente estén leyendo esta experiencia, les ánimo a que tenga fuerzas y que confíen en sus bebés, sé que se pasa muy mal. Y mucho más, según el grado de complicación y problema que tenga su bebé, ningún padre está preparado para ver a su hija o hijo dentro de una incubadora. Pero hablen con su médico, vayan cada dos horas a la Ucin a llevar de su leche extraída de su pecho, hablen continuamente con su bebé, canten canciones de cuna o lo que solían cantar cuando estaba en su vientre. Soliciten ayuda si no saben cómo hacerlo. E insistan para que su bebé sea colocado en su pecho piel con piel, en cuanto esté fuera de peligro.

Rosanna

Imágen cortesía de wikipedia

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