La historia de Olivia

Esta entrada la ha realizado Alicia, madre de Olivia para compartir su dolorosa experiencia sobre muerte perinatal.

muerte perinatal

Cuando me quedé embarazada de Olivia mi propia inocencia y el silencio social en torno a la muerte perinatal me hicieron creer que no morían bebés sanos a término en el siglo XXI. Imaginaba que habría algunos pocos casos provocados por problemas congénitos o genéticos detectados durante el embarazo, como una malformación o un síndrome incompatible con la vida, o en el momento del nacimiento, por una negligencia o mala praxis. Sin embargo la realidad nos golpeó con toda su crudeza cuando Olivia, nacida a sus cuarenta semanas de gestación, tras un embarazo perfecto y muy controlado, murió en apenas tres días.
Hay accidentes obstétricos, imprevisibles, inevitables. Así son, en la mayor parte de los casos, la vuelta de cordón, la rotura uterina y la hemorragia fetomaterna. Olivia sufrió el tercero de estos accidentes intraútero. Sólo la falta o el enlentecimiento de los movimientos fetales dan la voz de alarma, pero cuando la tragedia ya se ha fraguado. Un caso como el nuestro, hemorragia fetomaterna masiva y aguda, sucede a 1 de 3000 nacidos aproximadamente. Dependiendo de la gravedad, hay bebés que sufren este accidente y consiguen superarlo y restablecerse sin secuelas, hay otros que salvan la vida pero con graves secuelas y hay otros como nuestra hija mayor, que mueren. Las estadísticas dejaron de ser sólo números.
Cuando abandonas el hospital con los pechos llenos, los brazos vacíos y el alma rota, la pérdida cobra realidad. De todo el proceso de elaboración del duelo hablo extensamente en mi blog, elplanetadeoliviayvioleta.blogspot.com. Es un largo camino, extremadamente doloroso el de ir pasando una a una las fases del duelo, con sus retrocesos y sus repeticiones. Un largo viaje sin retorno, pues nunca vuelves al punto de partida. Por el camino, vas mudando de piel, dejando atrás todo lo que ya no te sirve y creando un nuevo sistema de valores a los que aferrarte para no caer en el abismo.

En este proceso aprendes a encontrar presencia en lugar de ausencia. Luz en lugar de negro vacío. No se van nuestros bebés, puede que ya no los veamos ni los podamos tocar, pero siempre están con nosotros. La muerte perinatal suele estar rodeada de un silencio que agrava el dolor de los padres, pues como a todos los padres, a nosotros también nos gusta hablar de nuestros hijos y de algún modo parece que la sociedad no lo permitiese. Precisamente por este motivo decidí escribir mi blog y fue una forma de sanación que ha resultado beneficiosa también a otros.
El dolor es tan enorme a veces, tan indescriptible, que crees que nunca podrás recuperarte. Sin embargo el tiempo juega a nuestro favor y va atenuando el sufrimiento, muy lentamente. Ha pasado un año y medio y mi marido y yo hemos avanzado muchísimo, hemos crecido como individuos y como pareja y en el camino encontramos la suficiente fuerza como para que el amor venciese al miedo y volvimos a ser padres de una niña, Violeta, la hermana pequeña de Olivia.

El embarazo tras la pérdida es muy delicado a nivel emocional y se vive lleno de emociones entremezcladas. Violeta nos ha traído una alegría maravillosa, pero un hijo no sustituye a otro. Ambas tienen su sitio y ambas son amadas por igual, exactamente igual que hacen los padres con sus hijos vivos. Del embarazo y la maternidad tras la muerte del hijo anterior hablo también pormenorizadamente en mi blog.
También es cierto que, a pesar de la mejoría evidente, aún muchas veces los recuerdos y el dolor vuelven, tan intensos como el primer día. Lo que más duele recordar fue el tiempo que no pudimos pasar con Olivia en la UCIN debido a los protocolos establecidos por el hospital y que espero que pronto, con la labor de asociaciones como Umamanita, vayan modificándose. Perder a un hijo ya es lo suficientemente terrible, por favor no incrementen nuestro dolor incumpliendo la política de UCINs abiertas 24 horas para los padres.

Para superarlo no pedí ayuda. Leí mucho y me hice un viaje interior y mucha escritura, muchos diarios. En mi caso necesité mi propia elaboración y creo que fui a consultar en el momento justo, cuando yo sola encontraba dificultad. Cuando me quede embarazada, el miedo era muy grande y en el último trimestre fui a una psicóloga con quien hice sesiones de EMDR que resultaron positivas.

Alicia

elplanetadeoliviayvioleta.blogspot.com.