Esterilidad, infertilidad: un largo proceso

 

problemas de fertilidad

Todo comienza un día en que se cae en la cuenta de que no se logra la concepción de un bebé…

Los médicos dicen que hay que esperar un tiempo antes de hablar de problemas para concebir…

Mientras las preguntas ¿Por qué no me quedo embarazada?? ¿Será por mí? ¿Será por él?? ¿Será el estrés? Los problemas de fertilidad resultan inquietantes.

Luego el antipático proceso de todas las pruebas… El tener que hacer un esfuerzo para pensar que no se es menos mujer u hombre por no lograr un embarazo pero si bien es lo razonable por dentro… y ¿cómo me verá mi pareja ahora que no lo consigo?

La ansiedad  se empieza a adueñar de la situación, carcome…

 Entre ambos se ha instalado una presencia que poco a poco ha ido ganando espacio en los sueños, las charlas, la cama…Ya no es “hacer el amor”, eso ha ido cambiando para dejar lugar al “hoy toca” (quieras o no…) y al  “a ver si esta vez sí sale bien”… es difícil  olvidarse…

 Fastidia, duele, ver gente con los cochecitos por todas partes, cada vez parece que  hubiera más… Hay que dar vuelta la cara o cerrar los ojos para no tener que ver… pero sigue doliendo por dentro… La gente pregunta: ¿Y? ¿Para cuando los niños?? Cada vez van dando menos ganas de vida social, parejas amigas que logran embarazos, tienen sus niños… ¿y nosotros qué??

A veces es por el temor de no ser comprendido y otras por no querer hablar de lo que se siente como un fracaso, va distanciando de amigos y familia para un día darse cuenta de que no hay con quién hablar, ya cuesta hasta entre los dos…y un vacío que no se llega a expresar…

Y cada mes otra decepción… las lágrimas que caen… tristeza, frustración… y luego retomar la esperanza una vez más… y si no, siempre queda la reproducción asistida… ¡tanto para pensar y decidir !! Y así se acerca otra vez la esperanza… siempre entre la incertidumbre y la esperanza…y otro peregrinar por tratamientos hormonales después de más pruebas, cada vez más especializadas… Todo esto va produciendo un gran dolor emocional y un desgaste…

¿Y si no se consigue qué se hace con este deseo de hijo??

La terapia psicológica es un gran apoyo para sobrellevar todo éste proceso que a la larga se vuelve desgastante y va minando las fuerzas, debilitando la personalidad. Tener a alguien que no se cance de escucharte, que te/les de soporte y herramientas, tanto individual como a la pareja, hace que el proceso resulte más llevadero. Una ayuda eficaz para acercarse al logro de ese deseo de hijo.

Liliana M. Lund