Métodos y técnicas en Reproducción asistida

reproducción asistidaAlgunas parejas no logran concebir hijos mediante métodos naturales debiendo recurrir a las técnicas de reproducción asistida o técnicas de fertilidad, para poder lograrlo. Las técnicas de reproducción asistida se realizan de forma controlada y limitada. Habitualmente, a una pareja que decide realizar un tratamiento de reproducción asistida se le hace un estudio muy completo que valora no solo problemas de fertilidad sino también el estado general de la pareja y especialmente de la paciente que es la que va a asumir un embarazo.

Aquí veremos cuáles son las técnicas empleadas y para quienes están recomendas.

Estimulación ovárica: Consiste en estimular la ovulación durante 8 o 10 días por medio de inyecciones. Cuando en los ovarios se van formando folículos, se van midiendo por medio de ecografías hasta que están listos para su extracción mediante una punción en el caso de utilizarse para F.I.V. . De ésta manera se puede evaluar la calidad ovocitaria. El riesgo de ésta estimulación es la de que se produzca una hiperestimulación ovárica.

Inseminación artificial: Es la técnica más sencilla. Primero se realiza una estimulación ovárica. Consiste en estimular la ovulación, por ecografía se va controlando el momento en el que va a ovular la mujer y cuantos óvulos va a ovular. En el momento en que está a punto de ovular, se obtiene una muestra de semen y esa muestra se introduce dentro de la cavidad uterina con una cánula muy finita que apenas molesta y que se puede realizar incluso en consulta.

Las posibilidades de embarazo pueden varíar en función de la edad materna. En mujeres menores de 35 años las tasas de embarazo están en torno a un 15% o un 17%. Las tasa de fertilidad humana es de un 20%, es decir, una pareja que decide tener un niño y lo intenta en un determinado mes tiene una probabilidad de un 20% o un 25% y las tasas de gestación con inseminación artificial bajan un poco porque siempre hay factores por los que la pareja ha llegado a un centro de reproducción. En esas tasas influye mucho la edad, por encima de los 37 o 38 años las tasas son muy bajas y se recomienda, por el hecho de que la edad apremia, ir a técnicas de reproducción asistida más avanzadas como la fecundación in vitro.

F.I.V. o Fecundación in vitro: Se trata de una técnica de reproducción asistida avanzada y que se realiza mayormente, cuando la pareja tiene una edad avanzada y se quiere acelerar el proceso o cuando han fallado técnicas más sencillas y no se ha conseguido el embarazo. Luego de la estimulación ovárica y una vez extraídos los óvulos, se ponen en contacto con el semen en el mismo día. Por lo general, en 2 o 3 días se transfieren los embriones.  Normalmente se realizan, como mucho, tres o cuatro ciclos de fecundación in vitro, de manera que los riesgos a largo plazo están muy controlados. Los embriones sobrantes se conservan u preservan por criogenización.

Las tasas de embarazo con esta técnica en mujeres menores de 35 años se sitúan alrededor del 50% cuando se transfieren dos embriones. En España, la ley de reproducción asistida autoriza a poner hasta tres embriones, pero es cierto que en mujeres jóvenes y de buen pronóstico la recomendación es de poner uno o dos embriones para intentar evitar las gestaciones múltiples y el peligro de una gestación triple.

Las tasas de embarazo en mujeres de entre 35 y 40 años está en torno a un 30% o 40%. El problema es que según va aumentando la edad, a pesar de que se consiga el embarazo, se incrementa la tasa de aborto. Las tasas de embarazo por encima de los 40, hasta los 43 o 44 años, que son las edades máximas en las cuales se suele trabajar, en reproducción asistida con ovocitos de la mujer, está en torno a un 20% o un 25%. El problema es que se incrementa bastante la tasa de aborto, lo cual es una realidad que hay que tener clara a la hora de conseguir una gestación con estas técnicas.

Los riesgos de la utilización de éstas técnicas son la hiperestimulación ovárica debida a los tratamientos hormonales y por otra parte, la de la gestación múltiple, de manera que se suele recomendar a la pareja, sobre todo si es joven y de buen pronóstico, ponerse uno o dos embriones. .

Microinyección espermática:  Ésta técnica, que también es una fertilización in vitro, consiste en que luego de haber realizado una estimulación ovárica, se selecciona un ovocito de buena calidad , un espermatozoide que tenga buena movilidad y buena forma y lo microinyectan dentro de ese  ovocito. Esta técnica se utiliza habitualmente cuando la calidad de la muestra de semen es muy baja y se considera que, si se ponen óvulos y espermatozoides en contacto para hacer una fecundación in vitro convencional, podría no darse. También hay ocasiones en las que se ha hecho esa fecundación in vitro convencional y se ha visto que hubo una tasa muy baja de fertilización o que no se generan embriones, es decir, no hay fertilización espontánea.

Las tasas de gestación que se consiguen,  tanto con fecundación in vitro convencional como con microinyección, son similares. No obstante,  es cierto es que en las tasas de embarazo estará influyendo mucho la edad materna y la calidad de la muestra de semen. Si se tiene una calidad de muestra de semen mejor, aunque se haya tenido que utilizar una técnica de microinyección espermática los resultados van a ser mejores.

Si una mujer tiene problemas de salud graves, a la hora de hacer técnicas de reproducción in vitro para quedarse embarazada conllevaría un estudio previo y tener autorización de los especialistas que le traten del problema específico que tenga, porque estas técnicas no son inocuas. Así, aunque tengan un problema de salud, esté todo el proceso muy controlado.