¿Cómo se crean los vínculos afectivos?

nacimiento vínculo madre-hijoEl punto de partida para el nacimiento del vínculo madre-hijo tan especial,es la relación o vínculo amoroso de la pareja que origina a un nuevo ser.

A partir de la concepción y aunque la aparición del embarazo pueda resultar sorprendente, normalmente ambos se adaptan con rapidez y comienzan a organizar sus vidas en función de este gran acontecimiento.

Este término surgió a partir de un libro de Marshall Klaus y John Kennell en 1976 con el título Crear vínculos materno-infantiles”. Con las publicaciones actualizadas de 1983 y 1995 el concepto llegó a establecerse y difundirse en todo el mundo y es el término científico para este proceso: crear vínculos.

Por lo general, el amor que sienten los futuros padres hacia su hijo es espontáneo y surge naturalmente. Sin embargo, existen diversas situaciones que pueden interferir en el proceso y esta conexión fundamental podría no formarse correctamente. Es un hecho comprobado que hay madres y padres que no llegan nunca a desarrollar ese esperado apego con su hijo. En cambio, dicen sentirse desvinculados de ese niño en particular aunque no puedan entender el motivo. Los fallos en la creación de vínculos pueden tener consecuencias muy dolorosas para ambas partes. Es como que el afecto y la confianza no se pueden alcanzar porque siempre se interpone un vacío.

Según algunos estudios, las madres desvinculadas y que habían estado mucho tiempo alejadas de sus bebés, luego tenían dudas de tener el niño correcto, o tenían problemas con la lactancia  Estas madres parecían más confusas que seguras de sí mismas y se sentían dudosas a la hora de aprender la rutina del cuidado diario del bebé. En casos más extremos la irritabilidad y rabia hacia el bebé crecían hasta llegar al abuso infantil: estos bebés de madres desvinculadas presentaban una mayor probabilidad de volver lesionados al hospital.

Los estudios sobre la vinculación afectiva resaltaron la importancia del “período crítico” inmediato después del parto. La química del cuerpo asociada con el trabajo de parto, lleva a madres y bebés a un íntimo acercamiento donde el mero contacto de los labios del bebé con el pezón estimulan una cascada de hormonas que benefician tanto a la madre como al bebé. Estas hormonas favorecen la expulsión de la placenta, ayudan a contraer y recuperar el útero, la subida del importante calostro y luego de la leche.

Estos problemas pudieron estudiarse a partir de los partos mediatizados por la medicina del siglo XX dejando de lado el parto natural, producto de una necesidad de creer en partos más seguros y perfectos. Los bebés eran apartados de sus madres y permanecían mucho tiempo en el nido. También se creía que el recién nacido no tenía desarrollados los sentidos y por lo tanto no sentía dolor.

Cuando hay obstáculos:

En aquellas ocasiones es que éste temprano vínculo madre-hijo no llega a establecerse, la madre, los padres, tendrán serios problemas para comprender y decodificar las señales que envía su hijo, lo que irá provocando un distanciamiento afectivo importante y con serias consecuencias en el desarrollo infantil así como luego en la adultez.

Esto puede ser evitado desde el embarazo gracias a la estimulación prenatal de los padres al bebé así como por el uso de técnicas de diagnóstico no invasivas como son las ecografías que además de su importante función diagnóstica precoz también posibilita un afianzamiento de la incipiente relación afectiva con el bebé. Las imágenes y el poder escuchar el sonido de los latidos del bebé, van permitiendo a la madre y a la pareja ir imaginando a ese ser que pronto cambiará sus vidas, poco a poco, irá ocupando un lugar facilitando la transición de pareja a familia.

Si a todo esto le sumamos una menor intervención de los profesionales de la salud cuando no es indispensable, respetando los tiempos naturales  dejando a la madre vivir esa primera toma de contacto visual, táctil y olfativa con su bebé, se les estará permitiendo a ambos un buen establecimiento del vínculo madre hijo y por tanto salvaguardando una relación saludable en el presente y el futuro.

Por otra parte, cuando éstos obstáculos son más complejos, lo apropiado es la consulta con especialistas que ayuden a un establecimiento vincular ya que las consecuencias posteriores son sumamente importantes para la familia.

Por último, considero que la colaboración interdisciplinar facilita mucho la detección temprana de cualquier aspecto problemático relacionado con el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo, padres-hijo. El trabajo conjunto de los diferentes profesionales: médicos, matronas, enfermeros y psicólogos permitirá y facilitará una relación óptima entre el equipo sanitario y los padres del niño/niña.

Liliana M. Lund

Imagen: cortesía de freeimages.com

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