Información para poder considerar la necesidad de hacer una consulta en Psicología Perinatal

Como saber si es necesario consultar con un especialista

Consultar con un psicólogo/a especialista en Psicología Perinatal, resulta ser lo más aconsejable cuando surgen complicaciones. Pueden surgir en diversos momentos, ya sea desde antes de la concepción, embarazo, postparto, hasta los primeros años del niño/a.

Hay veces que es duro como profesionales, ver en nuestras consultas los daños causados por situaciones que podrían haberse evitado o revertido con cierta facilidad. O que eran previsibles… Antes se desconocían los daños que podrían provocar por ejemplo:

partos traumáticos («eso nos pasa a todas…o que se le va a hacer»),

depresiones, (¿cómo vas a estar mal con un bebé sano y guapo?)

pérdidas gestacionales o neonatales… («total no lo llegó  conocer» o» ya tendrás otro»)…

Se pretendía que si no se hablaba de ello, no ocurría en la realidad, o que se curaba con el tiempo…o que estar deprimida es una elección. De éste modo, lo que se consigue es que la madre se sienta culpable y aumente su angustia. Las madres no eligen sentirse mal, es que algo les está pasando y es un dolor o malestar legítimo, real.

Éstas vivencias dolorosas, complejas y a veces traumáticas, suelen convertirse en una relación difícil entre:

  • los padres,
  • con éstos y su hijo/a
  • también con otros hijos anteriores 
  • hijos nacidos posteriormente

Una señal bastante habitual en los padres de que algo no va bien, es el delegar el cuidado del niño/a en otras personas. Otras señales pueden ser: estados de ansiedad, angustia o irritabilidad que perdura en el tiempo.

Otro indicador de que algo ocurre, sería no mostrar interés por estar en contacto con el pequeño/a. Ese desinterés puede estar basado en sentimientos diversos como el sentirse incapaz de relacionarse, temor de hacerle daño, rechazo, no sentirse vinculado con es criatura, etc.

Una madre que se siente invadida por los miedos y angustias, se sentirá incapaz tanto de cuidar un bebé como de cuidarse a sí misma. Esto también puede ocurrir y de hecho ocurre frecuentemente, durante el embarazo. Son madres que requieren ayuda para poder dilucidar si se trata de una reactivación de cuestiones infantiles, si se trata de una depresión o es que no se siente preparada para ese cambio en ese momento de su vida.

Una consulta en Psicología Perinatal podrá despejar esos estados proporcionando un estado de equilibrio emocional, tanto para la madre como para toda la familia.

Cada persona es diferente con sus distintas formas y recursos para afrontar las situaciones difíciles y por esa razón las generalizaciones no son aplicables. A su vez, intervienen diversos factores que estarán ejerciendo su influencia, como ser la historia personal y familiar, personalidad, etc. Incluso en los padres se activan una serie de ansiedades que deberán aprender a tramitar. 

Algunos factores de riesgo a modo de ejemplo:
  • depresión durante el embarazo y/o puerperio (leer más)
  • nacimientos prematuros o con intervenciones quirúrgicas (leer más)
  • pérdidas gestacionales o neonatales (leer más)
  • fallecimiento de un bebé
  • fallecimiento de un hijo/a
  • violencia obstétrica (leer más)
  • abusos en la infancia (leer más)
  • tratamientos de reproducción asistida (leer más)

En este tipo de casos, siempre es conveniente considerar la posibilidad de una consulta en Psicología Perinatal lo antes posible.  De esta manera, se podrán evitar mayores daños o frenar un proceso nocivo, que en la medida que siga avanzando será más difícil de revertir. Los psicólogos que están especializados en este tema son los más idóneos para resolver cualquier posible trastorno dentro de ésta área ya que se han formado para ello.

Cuanto más temprana sea la consulta con un profesional, mayores y mejores serán sus efectos en toda la familia.

Por otra parte, suele ser bastante perjudicial suponer que son cosas que se curarán con el tiempo. Puede que ayude en algunos aspectos pero en otros, sólo seguirá causando daño desde la sombra. Así, irá proyectando sus efectos en las relaciones personales, de pareja o familiares, provocando depresiones u otras manifestaciones nocivas. Y serán efectos que perdurarán en el tiempo, incluso luego en la vida adulta de los ahora niños.

Antes de despedirme les dejo una cita para reflexionar, aunque sin olvidarse de la consabida frase de «prevenir es curar» y nunca mejor dicho ¿verdad?

Resiliencia: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Boris Cyrulnik

Espero haberles ayudado y orientado en sus inquietudes.

¿Te ocurre alguna de las situaciones mencionadas? ¡Anímate a preguntar!

Liliana M. Lund

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