Cuando hay que enfrentar el duelo perinatal por la pérdida de un bebé    

La muerte sigue siendo un tema casi tabú en nuestra sociedad del que muy pocos quieren hablar, pero más aún si se trata de una muerte neonatal o perinatal. Afrontar un duelo perinatal resulta sumamente duro, la pareja que pierde a su bebé se siente rota. En la mayoría de los idiomas no existe una palabra que defina la situación, como sería a la inversa en que los hijos se quedan huérfanos. Esto favorece la dificultad de nombrar lo ocurrido y lo que no se nombra no existe.

El duelo perinatal es un duelo negado por la sociedad. 

Las personas con toda su buena voluntad, intentan animar a la madre, al padre. Les dicen que no pasa nada, que pronto tendrán un nuevo bebé, pero eso no es lo que necesitan oír en esos momentos. No es lo que se quiere escuchar porque de éste modo sienten que su duelo no está permitido, que no es importante  que su hijo se haya muerto. Así los padres sienten que no tienen derecho a llorar la perdida de su bebé, porque la sociedad no habla de ello o no quieren escucharlo.

De lo que se trata no es quitarle importancia, cosa frecuente en pérdidas prenatales, sino de humanizar respetuosamente. La vida de esos bebés no comienza con su nacimiento como se solía pensar antiguamente, por el contrario sus sentidos se van desarrollando tempranamente y sólo les falta ir madurando esas estructuras o sistemas. Dentro del útero ya perciben y sienten. Aunque sea inmaduro, es un bebé, SU BEBÉ.

El duelo inicia su proceso con la noticia del fallecimiento y necesitan toda la información posible para poder asimilar lo que ha ocurrido. Los padres y especialmente la madre, tienden a sentirse culpables, ya sea por lo que han hecho como por lo que podrían haber hecho. Se debe a un vano intento de comprender y procesar la pérdida. Si bien la mayor parte ocurre en el cuerpo de la madre, no hay que olvidar que es la pareja de padres los que están sufriendo esa pérdida.

La falta de formación en duelo de los profesionales de salud

Los padres necesitan saber qué es lo que ha ocurrido y qué pasará en los días posteriores y les cuesta encontrar soporte para sobrellevarlo. El problema no viene solamente por parte de la sociedad, también por parte de los propios profesionales de la salud. Nos imaginamos que éstos profesionales «saben» cómo se manejan situaciones dolorosas y muchas veces no es así. De hecho, en muchas instituciones son las mismas matronas (parteras) o enfermeras quienes piden una formación para saber actuar en ésos circunstancias. No suelen estar capacitados para saber gestionar sus propias emociones y por tanto, menos las de los demás. La formación debe contener:

  • Técnicas adecuadas de comunicación de noticias de este tipo,
  • soporte a la familia,
  • trámites burocráticos a seguir,
  • reconocimiento y contacto físico de los padres con el bebé fallecido,
  • información clara sobre las causas del fallecimiento,
  • seguimiento de la mujer, etc.

La formación en muerte gestacional y perinatal es un recurso imprescindible para la gestión de la pérdida, el duelo, los trámites burocráticos, la atención materno-fetal adecuada que requiere un suceso de esta envergadura.  El objetivo principal debe ser el profundizar en el conocimiento de los procesos y necesidades de esta vivencia y sus circunstancias para poder contribuir a la mejora de la atención, los cuidados y el respeto a las familias que pasan por ello.Todo esto sería más sencillo si se incorporara la función de psicólogos perinatales ya que poseen la formación idónea para esta función. Pero la figura del psicólogo/a es escasa de por sí en los centros sanitarios.

Humanizar la pérdida.

duelo perinatal

Desde hace poco tiempo, algunos hospitales han habilitado alguna zona para que los padres puedan despedirse de su bebé. Allí les pueden bañar y vestirles con sus ropitas, sacarles fotos para tener algún recuerdo de ellos y de ese modo darles un status real. Sí que han existido.
Otro problema aparejado con la existencia de éstos bebés es la imposibilidad de registrar los nacimientos ya que la legislación no permite inscribir sus nacimientos a menos que hayan nacido vivos y sobrevivido 48 horas.

La falta de formación para los profesionales de la salud es bastante frecuente y ocurre en muchísimos países, cosa que lentamente va cambiando pero que llevará todavía un tiempo el que sea una práctica habitual. Esto mismo ocurre con la inscripción de los nacimientos. Por este motivo se están realizando campañas en diversos países sobre «romper el silencio» que suele ir aparejado con éstas muertes.

La necesidad de apoyo para la pareja durante el duelo

El apoyo necesario para poder realizar el proceso de duelo es  para la pareja pues la pérdida es de ambos y la atención por tanto, debe ser para los dos. De lo contrario, pueden surgir problemas. Hay un porcentaje muy alto de parejas que se separan tras un aborto por lo que es importante que ambos elaboren su duelo.Llevar a cabo el proceso de duelo es importante porque si no se elabora y se resuelve, podría tener consecuencias de por vida, tanto  para los miembros de la pareja como para los niños que pudieran tener en un futuro

Bibliografía

www.umamanita.es/revista-muerte-y-duelo-perinatal

 M. Àngels Claramunt (Autor), Mónica Álvrez, Rosa Jové, Emilio Santos: La cuna vacía. El doloroso proceso de perder un embarazo

Liliana M. Lund

0 comentarios

Enviar comentario