Comprender y sobrellevar la maternidad en solitario

maternidad en solitarioAlgunas mujeres deciden vivir una maternidad en solitario, es decir, sin otras personas que brinden su apoyo como pareja, familia, etc.  Aceptan la situación como se les presenta sabiendo que no podrán ser como una “madre ideal”, o como se suele creer que lo son.

Hay veces en que las situaciones nos alejan de esa imágen de madre que soñábamos. Esa en la que se ve a la pareja de padres con un bebé sanito, abuelos que ayudan orgullosos, todos ellos muy felices…difiere de la vivencia de la maternidad en solitario.

Hay mamás o futuras mamás que tienen que enfrentarse a todo lo que implica la maternidad, solas. Con sus temores a cuestas, con sentimientos de desvalimiento, de angustia, de no ser capaces, de “no poder”, que les viene grande todo lo que se avecina…

Puede que en realidad no estén solas pero sí que se sientan así, que no son escuchadas o comprendidas. Otras realmente lo están y lógicamente, todo les resulta muy abrumador.

Pero es que los entornos y situaciones ideales son eso: “ideales” y por lo tanto no reales. Lo ideal estaría rozando la perfección y como tal eso no existe. Por lo tanto, lo que se generará es un sentimiento de frustración e incapacidad que obstruirá la visión de nuestros auténticos y genuinos recursos.

En el mundo real nos pasan cosas, nada es tan perfecto como imaginamos. Hay mujeres que efectivamente parecen tenerlo todo y por eso dan esa imagen de madre ideal, pero lo cierto es que también les pasan cosas, otras cosas diferentes.

¿Cómo se puede obtener apoyo?

Quizás no hay una pareja o futuros abuelos que apoyen y ayuden a estas mamás pero en cambio puede que haya otras personas que puedan cubrir esos vacíos. Quizás si miramos mejor a nuestro alrededor haya quienes estén dispuestas a colaborar, participar, también existen amigos, doulas, foros… variables que pueden ayudar a sentirse mejor.

Otra posibilidad es buscar cerca de nuestro entorno otras madres o mujeres en situación similar o con intereses comunes con quienes compartir tus vivencias. Ellas puedan aportar un entorno enriquecedor así como una fuente de apoyo. Lo cierto es que son muchas quienes sienten ésta necesidad y se han creado grupos de madres dónde desarrollan actividades diversas con  niños incluidos.

Lo importante es aprender a pedir ayuda si no estamos bien, en vez de encerrarnos en nosotras mismas, en el silencio, porque nadie podrá adivinar cómo nos sentimos. Pedir ayuda es el primer gran paso que hay que hacer ante cualquier situación con la que podamos sentir que “no podemos” en cualquier momento de nuestra vida.

Liliana M. Lund